Reflexiones

Vuelta a la rutina

calendarioYa estamos en enero. Las navidades y todas sus actividades quedan atrás y parece increíble que hace sólo unas semanas que estábamos de celebración. En unos días nos cambia tanto el ritmo de vida que sentimos que empieza otra vez de nuevo todo, y no un “de nuevo” lleno de cosas extraordinarias, sino más bien de cosas ordinarias a las que les hemos puesto el calificativo de costosas, y de ahí, la famosa “cuesta de enero”, la cuesta de lo ordinario, de lo común, de lo de siempre.

Con esto contamos, y en mayor o menor medida la mayoría tenemos algo de esta sensación. La pregunta es ¿qué hacemos con ello? Podemos subir la cuesta mirando al suelo y al aburrimiento de lo que queda hasta el próximo “oasis”, u observando el paisaje que se nos ofrece, el encanto de los horizontes austeros. Descubrir la belleza de lo ordinario es el reto de la vivencia sencilla, profunda y agradecida del Evangelio; es hacer nuestro seguimiento real, es mirar profundamente la realidad y actuar en ella a través de cada gesto con riesgo y pasión.

Descubrir la belleza de lo cotidiano es aprender a disfrutar de la rutina con Dios. Aprender a contar con Él, a compartirle nuestras cosas diarias, las más simples –las más nuestras-; a ponernos en su presencia algún momento en el día para agradecerle, decirle, mirarle. La sencillez del “aquí estoy Señor, un día más”, la profundidad del “qué grande eres”, la cercanía del “échame una mano, acompáñame en esto”.

Volver a la rutina también implica volver a los lugares y personas de todos los días: nuestra familia, comunidad, amigos, compañeros… con la rutina de sus dones y sus límites, como los nuestros. Es volver al trabajo (o a su búsqueda), a clase, a las bibliotecas. ¿Qué aprendo de ello?, ¿de qué me habla Dios a través de estas realidades?, ¿a qué me llama?, ¿qué podría agradecer? Nuestra realidad cotidiana está llena de preguntas, de nosotros depende enriquecerla con respuestas.

Volver a lo ordinario es volver a las semanas de lunes a domingo, al cansancio y al descanso, al éxito y al fracaso, a la ilusión y la desgana. A la preciosa gama de grises.

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