Reflexiones

Los Dones del Espíritu

espirituDanos Señor…

Danos Señor tu SABIDURÍA para seguir aprendiendo a actuar, porque muchas veces no sé lo que es mejor. Me agarro a lo conocido y a respuestas que ya he dado otras veces. Quiero seguirte en lo concreto y no encuentro cómo, quiero actuar como tú pero no hay un manual de instrucciones donde venga cómo hacer todo. Necesito de tu Sabiduría.

Danos Señor INTELIGENCIA para entender lo que pasa a mi alrededor. La realidad me abruma con tanta información por todos lados, pero me cuesta encontrarte en ella, no sé cómo “leer” lo que está pasando en el mundo desde tus ojos y tu corazón. Tu Palabra me resuena como demasiado conocida o demasiado lejana, según el texto con el que me encuentre, pero no alcanzo a entender lo que me estás diciendo hoy con ella. Necesito de tu Inteligencia.

Danos Señor CONSEJO para dejarme acompañar por ti y poder ser “buena compañía” para otros. Hay muchas realidades de mi vida donde no escucho tu voz, donde necesito que me guíes y me orientes. El futuro se presenta incierto y me falta confianza ¿estarás siempre ahí? ¿seguirás teniendo un lugar en mi vida? Necesito de tu Consejo.

Danos Señor FORTALEZA en los momentos en los que me siento más débil, cuando me canso, cuando siento que no puedo seguir hacia delante, cuando parece que el futuro se apaga y pierdo la esperanza. Cuando no encuentro sentido a lo que estoy haciendo, cuando las relaciones me hacen daño. Cuando mi mirada se nubla y parece que la muerte tiene más fuerza que la vida: necesito de tu Fortaleza.

Danos Señor CIENCIA para reconocerte como creador de todo, para descubrir la belleza que hay en el mundo y agradecértelo. Muchas veces vivo olvidado de que estás detrás de cada cosa, del valor que tiene todo lo que tengo. Que crezca en agradecimiento, en generosidad, en perseguir la justicia para todos podamos disfrutar de tu creación. Que busque en todo tu Verdad, y que mi vida sea reflejo de verdad para otros. Necesito de tu Ciencia.

Danos Señor PIEDAD para que mi corazón sea cada vez más tuyo, para aprender a llamarte Padre, para aprender a ser hijo. Ayúdame a cuidar mi encuentro contigo, a disfrutar de tu Palabra, a empaparme de tu vida, a aprender a adorarte. Concédeme el deseo de tenerte como centro, como Camino, como Verdad, como Vida. Necesito de tu Piedad.

Danos Señor TEMOR de ofenderte: que no quiera separarme de ti, que camine por donde sé que me encuentro contigo. No eres un Dios al que tenga miedo, no temo un castigo de tu parte, sé que no lo hay. Sólo quiero no querer alejarme de ti, del bien que haces en mi vida, de cómo me acompañas y te dejas encontrar cuando es necesario. Necesito de tu Temor.

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

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