Reflexiones

Te lo prometo

“Te lo prometo”… Un día escuché esas palabras y mi vida cambió como nunca lo hubiera imaginado. De repente todo tenía sentido y mi corazón se llenó de paz, una paz que se volvió valiente y libre, que tiñó de plenitud cada momento, y trajo bajo el brazo el verdadero descanso.

Desde entonces, en cada nueva realidad busco bajo las grietas esa voz en la que atisbo, como Abraham, “te lo prometo”… te prometo un lugar y un mañana, sigue saliendo de tu tierra, búscame, persígueme, anúnciame.

Las promesas de Dios abren las puertas del corazón a las promesas de otros -limitadas pero verdaderas- y nos invitan a entregarnos prometiéndonos, comprometiéndonos con las vidas de los que nos rodean; nos abren también las puertas a las promesas de la realidad, a la ESPERANZA. Muchas cosas del día a día parece que no cambian, que no se pueden afrontar de otra manera, que el barro ahoga y el aire no alivia; pero abre más los ojos, sal de ti, la vida puede volverse diferente, más plena, más verdadera… “te lo prometo”.

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