Reflexiones

SERVIDOR FUERA DE RED

¿¿A quién no le ha pasado alguna vez que, después de horas de trabajo y esfuerzo, de repente, lo pierde todo por un fallo de conexión, cortocircuito o apagón?? ¡¡¡Y otra vez a empezar!!! La sensación de impotencia, rabia y frustración es, lógicamente, directamente proporcional al grado de dificultad, y al tiempo y esfuerzo empleados en aquello que hemos puesto nuestras energías.
¿¿Quién no ha experimentado nunca la sensación de estar desconectado del mundo, fuera de onda, tal vez al tener que estar un tiempo sin móvil, sin internet o en un contexto desconocido y extraño??

Mirando estas circunstancias desde una clave de fe, encontramos algunas actitudes importantes. Actitudes que en Jesús podemos reconocer de forma llamativa si nos dejamos sorprender por el Evangelio.

Ante la supremacía de la eficacia, la eficiencia, la productividad… y el que cuenten solamente los resultados, aparecen actitudes como la gratuidad, la generosidad, el dar sin esperar nada a cambio, la entrega que no se sostiene en la satisfacción del aquí y ahora…
¿Hasta qué punto nuestra vivencia interior de las cosas depende de lo productivo, lo inmediato o lo visible? ¿Qué valor damos a la entrega, la donación, el esfuerzo, la dedicación, el proceso en sí mismo? O dicho de otra manera, ¿Cuánto amor ponemos durante el camino y cuánto en la meta? La entrega está llamada a dar fruto, muy cierto. Pero nuestra mirada sobre ella, nuestra motivación no puede depender de resultados finales o limitadas expectativas.

Si nos volvemos hacia Jesús, encontramos en él a un hombre cuya vida entera es gratuidad, entrega generosa, desmesura y confianza en Dios. ¡¡Menos mal que él no se movió en función a los resultados ni a la inmediatez!!

Ante la constante necesidad de estar en todo lo que se cuece, la última noticia, el último comentario de Facebook, Twitter, Tuenti, etc… surge la invitación a conectar, primero con nosotros mismos, y desde ahí cuidar de otra manera nuestras relaciones, no tanto desde lo superficial, sino desde lo que más humaniza y nos hace mejores personas, más hermanos. Aparece entonces la actitud de movilizarse, “salir”, no en las noticias ni en las redes sociales, sino de uno mismo y al encuentro de los últimos: los que quedan o dejamos fuera, que quizás no están tan lejos. Aquellos que caminan al margen de nuestros círculos o de nuestras etiquetas de “mola”, “interesante”, “conveniente”, “aceptable”…

Y de nuevo vemos a Jesús, apartándose de aplausos y reconocimientos, encontrando momentos para orar, y para estar con sus discípulos, forjando lazos de relación fuertes, fraternos, duraderos… y también saliendo al encuentro de aquellos que eran rechazados o estaban “fuera” del sistema dominante en aquellos tiempos.

Gratuidad, Entrega, Generosidad, Interioridad, Relación, Salir, Últimos… son palabras hoy a las que se nos invita a dar sentido desde lo que vivimos cada día, a ponerles rostros y nombres concretos, realidades y situaciones. Porque el Evangelio pide presente y vida… Y tú, ¿te animas a darles sentido?

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