Reflexiones

La alegría del Evangelio

La alegría del Evangelio llena el corazón

y la vida entera de los que se encuentran con Jesús.

Esta es la primera frase de la exhortación del Papa Francisco; tiene una fuerza especial por lo que alberga de verdadero, de profundo, de llamada, de cuestionamiento, de sencillez… ¡y se podría seguir! Francisco nos habla de la alegría del sentido, ese que nace de un encuentro verdadero con Aquel que llena el corazón. Llama la atención es que es una afirmación clara, donde no se dice que la alegría del Evangelio quizás llene el corazón, o parte de la vida, sino que llena el corazón y la vida entera. La oferta de Dios no es a medias, ni para un apartado de nuestra existencia, sino que en el encuentro con Él, si nosotros nos dejamos, Él decide quedarse a todo y en todo, pero siempre para darse.

A veces tenemos que preguntarnos sobre qué rostro estamos ofreciendo al mundo, sobre qué aporte somos en la realidad de hoy en día, sobre si somos sal y levadura en una sociedad que sigue buscando sentido y claves de vida. Hoy encontramos meditación, preguntas sobre cómo vivir la vida con positividad, sobre cómo afrontar dificultades, la vida en el trabajo, la pareja… la gente sigue buscando ¿cuáles son nuestras respuestas? Tenemos un tesoro que llevamos en vasijas de barro, y hay que arriesgarse a sacarlas a la calle, porque no hay alegría verdadera que se quede sólo en uno, ni amor profundo que se estanque: si es de verdad siempre sale hacia fuera, o en palabras de Francisco “si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?”

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