Reflexiones

¿Tocados o perdidos?

liriosÚltimamente cuando me detengo a rezar un rato me viene con fuerza una imagen que me ayuda a desarmarme ante Dios, el Dios que siempre me sostiene y al que tan solo a veces le dejo que me alcance.

Para mí la oración está siendo tiempo de ponerme delante de Dios, del Dios del Amor, del Dios de la Vida, e ir poniendo ante Él, despacio, sin miedos, sin reservas… todo aquello que traigo en el corazón y que dentro de mí alborota enrevesado, me remueve aún en la inconsciencia, tira de un lado a otro, me provoca mil sentimientos contradictorios, sin definir, pero están…

…la situación de esa familia que tiene que enfrentarse cada día a la enfermedad, al no saber, no controlar el futuro, la historia… y vive diciendo Sí a la Vida y al Amor con mayúsculas…

…personas concretas que de verdad dejan que Dios tenga un espacio en sus vidas, una palabra, La palabra, y se embarcan en la aventura de arriesgarlo todo desde la fe…

…personas que siempre consiguen recordarme lo importante, y se convierten en impulso y renovación desde su manera concreta de entregarse en lo pequeño de cada día, de cuidar a los demás, de poner palabras, de hacerse presencia, de recordar el sentido de esto o de aquello…

…mi propio sentimiento de debilidad, de fragilidad, que me descubre tan fácilmente acallada ante un conflicto, una actitud desafiante, un acto de rebeldía, o incluso un gesto o una palabra inesperada…

Y la oración se hace ese espacio, ese tiempo, necesario, donde estar con Él, ante Él, junto a Él, en el que poder hacer silencio y ponerlo todo en Su Presencia. Dejar que Él mire despacio y acoja con Su Mirada, y yo, sin decir nada, dejarle con confianza que toque y bendiga con su paz a cada persona, cada circunstancia, cada situación…

Es tiempo de dejarme tocar, en lo más profundo, por el Dios que bendice, que ama incansablemente, que reconstruye y levanta… dejarme alcanzar por este Dios que no deja nunca de venir a nosotros, y encontrarle en cada persona, en cada circunstancia, en cada situación…

Señor,
Si te cierro las entrañas,
alcanza mi corazón,
y dame un toque con tu Amor.
Si me escudo entre paredes,
alcanza mi corazón,
rompe mis muros y entra,
que dentro aguarda el deseo.
Si me empeño en controlar,
alcanza mi corazón,
desbarata mis proyectos,
e invítame a regresar.
Si me olvido de que estás en los demás,
alcanza mi corazón,
no te canses de enseñarme,
una vez más,
que sin los otros no puedo dejarme alcanzar.

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