Actividades Pastoral

Mi experiencia en el CT Padre Damián

¿Dónde situó a los pobres en mi vida? ¿Qué hago por el que sufre? Hacía mucho tiempo que llevaba metido en la rutina de la carrera queriendo participar en este campo de trabajo con estas dos preguntas en la cabeza, y este año, de fin de etapa para mí, entendí que era el momento oportuno de acercarme a la casa HOGAR de Padre Damián.

Acercando un poco aquella realidad a estas líneas, los residentes de Padre Damián son personas establecidas bajo el incorrecto nombre de “sin techo”, cuando realmente su problema no es tener una casa en la que dormir, sino un hogar del que disfrutar, son gente “sin hogar” y eso es lo que ofrecen las hermanas SSCC y Cáritas Salamanca en este lugar. En esta casa, siguiendo el ejemplo de San Damián con los leprosos, se centran en acoger, cuidar, acompañar y preparar a los residentes para que puedan salir pasado un tiempo de la casa a vivir sus vidas de forma independiente, y para ello lo más importante es que recuperen la ilusión, las ganas de disfrutar y se sientan queridos e importantes en sus vidas. Es ahí donde aparecemos los 7 voluntarios que estuvimos allí compartiendo 15 días con ellos.

IMG-20150725-WA0025El grupo de voluntarios fue por suerte muy completo, con gente de Sevilla, San Fernando, Barcelona y Madrid, por lo que pudimos compartir nuestra experiencia y reflexiones con mucha sinceridad y diversidad tanto en los momentos dedicados a compartir, como en las oraciones conjuntas que teníamos al final del día. Lo cierto es que inicialmente no teníamos muy clara nuestra función y/o utilidad allí. La función principal era ayudar en los servicios de comidas, preparando y sirviendo la misma, si bien según fueron pasando los días fui siendo consciente de lo importante que era para los residentes poder hablar con nosotros, poder jugar al ping pong tanto con nosotros, como entre ellos, invitarnos a cicletadas nocturnas por salamanca, o incluso, echar la partidita por la noche al tute, del que son auténticos profesionales, ¡¡ cómo se divertían enseñándonos la estrategia del juego pues nosotros éramos muy malos!!.

Así pues, según iban pasando los días, te vas dando cuenta de que en un hogar, debe primar el compañerismo, la ilusión, el respeto, el cariño y el amor, y en la casa Padre Damián, sin ser un hogar al uso como el que la mayoría tenemos en nuestras localidades, se intenta que los residentes puedan gozar de esas características en sus vidas.
Ahora de vuelta a Madrid, tengo clara una cosa, ya no puedo mirar a esta realidad desde el mismo prisma de la indiferencia. Cuando has tenido la oportunidad de ver a una persona sentirse digna simplemente con la presencia y el cariño de terceros, no se puede seguir viviendo sin importarte sinceramente el que sufre. Hoy, para empezar, puedo traer varios rostros y nombres de personas concretas a mi oración, no para pedir por ellos, sino para dar gracias a Dios por sus vidas y su ejemplo de enmienda y superación.

Daniel Díez Sanz
Parroquia San Víctor, Madrid

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