Reflexiones

Stabat Mater

“Stabat mater”, sí, ahí “estabas”, con lo difícil y duro que es permanecer ante y en el sufrimiento. Casi siempre huimos, o yo al menos lo hago. Y sin embargo tú me invitas y me enseñas a estar ahí, me muestras que el amor inevitablemente lleva consigo el dolor, que la vida no es sólo encarar los buenos momentos, sino que hay parte de ella que me pierdo si cierro los ojos ante el sufrimiento, aunque no me guste sentirlo, o me vea impotente, o insegura, o perdida.

No puedo evitar el asombro –por nombrarlo de alguna manera- que me produce verte ante la cruz, y a la vez surge en mí el deseo de aprender a estar cerca de ti, porque algo de mí sabe que ante la cruz está el mayor amor de la vida. Ojalá cada día me haga algo más valiente y no huya, recordándome que quizás no tengo que hacer grandes cosas, sólo abandonarme y “estar”, que ya es algo grande.

maria_de_nazaret

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